Entrevista a Robin Rizzini

Autor:
Carlos Cook
Edición:
Doceava

Robin Rizzini es un destacado diseñador industrial ítalo-británico, nacido en Génova en 1973 y formado en Milán, donde se ha consolidado como un referente en el diseño de muebles con un enfoque que fusiona técnica y arte. Desde colaboraciones con gigantes como Antonio Citterio hasta la fundación de su propio estudio, Metrica, Rizzini ha dejado una marca indeleble en el diseño global, reconocido por su capacidad para crear piezas funcionales y estéticamente refinadas. Su obra abarca desde el diseño residencial hasta proyectos contract, siempre con un compromiso hacia la innovación y la excelencia que le ha valido múltiples premios internacionales.

LA ENTREVISTA

Realizamos la entrevista en el Stand de Pedrali durante la feria de Orgatec, en Colonia.

MIDIA: ¿Qué piensas sobre los diseñadores españoles, como Patricia Urquiola, que vienen a Italia, viven en Milán y trabajan con grandes firmas italianas?

Robin Rizzini: Ella es muy buena, muy talentosa. Creo que en su caso, no había suficientes personalidades femeninas en el diseño que estuvieran expresando una nueva ola de diseño. Es muy innovadora, muy hábil, muy buena con colores y telas. Todos tienen derecho a mudarse a Milán y querer ser un buen diseñador. Creo que es un lugar donde, al menos hasta hace unos años, era el lugar para estar cuando querías comenzar este trabajo, en empresas en Brianza o en Veneto. Esta zona siempre ha sido un buen cuartel general si quieres hacer algo con empresas italianas y llevar contigo la herencia del diseño milanés cuando vas al extranjero. Creo que trabajar en Milán como diseñador o como arquitecto da un buen estatus allá afuera.

M: ¿David López es un caso similar al de Patricia Urquiola?

RR: Sí, él vive en Milán también y de igual modo tiene relaciones muy cercanas con empresas italianas. No lo conozco, pero creo que está haciendo un buen trabajo, especialmente con Living Divani. Me parece que también estaba trabajando con Lissoni, quien es bastante generoso al enseñar, al final es cuestión de legado: aprendes un trabajo, una forma de diseñar y tienes a alguien que está abogando por ti.

M: ¿Sigues enseñando en el Politécnico de Milán?

RR: No, no he enseñado desde hace tres años, di clases en la Escuela Politécnica y el NABA. Mi última experiencia enseñando fue durante el COVID. La Escuela Politécnica, es probablemente la primera escuela privada de diseño que se estableció en Milán. Si querías estudiar sólo diseño, antes no existía un lugar, sólo había arquitectura; después llegó el IED; y luego, el NABA.

M: Y cuando hablas con los jóvenes, ¿cuál es el consejo más importante que les das?

RR: Creo que el consejo es nunca olvidar la calidad. Nunca copies y trata de ser consistente con tus ideas. Tienes que ser tú mismo y esa es la parte más difícil, tienes que construir un buen hábito sobre cómo trabajas. Hoy los tiempos son rápidos y el diseño es lento, es decir, hay un conflicto de tiempo entre la sociedad en la que vivimos -que es sobre todo instantáneo y el hecho de que el diseño es un proceso lento. Que necesita tiempo para llegar a cierta madurez en el concepto: no puedes diseñar algo en una semana. Tienes que empezar a diseñar y luego, la semana siguiente, encuentras algo más, después refinas y refinas, hasta que estés contento con el resultado. A eso me refiero con que diseñar toma tiempo. En los últimos años en los que estuve enseñando en la escuela, noté que el sentido de profundizar se estaba perdiendo un poco. Y eso me preocupa. Probablemente, no soy lo suficientemente joven para entender que esto es el futuro. Pero eso siempre pasa con las nuevas generaciones, ¿no?

M: Diseñas para muchas empresas diferentes y hablas de nunca copiar, de ser auténtico. ¿Cómo puedes diseñar para la marca Infiniti y para Pedrali, al mismo tiempo?

RR: Cada empresa tiene necesidades distintas. La mesa Versable que diseñé para Infiniti es muy simple, pero tiene sentido para la empresa pues no tenían una mesa. Era la primera mesa hecha como un sistema, con una mesa baja, mesa alta, ruedas, sin ruedas, sin gestión de cables. Esta mesa es relevante para Infiniti e inútil para Pedrali o para otra empresa. Porque es demasiado simple, demasiado geométrica, pero el diseño también está en esa simplicidad. Por otro lado, para Pedrali, necesito refinamiento, necesito trabajar en una forma durante muchos días, durante muchas semanas, hasta obtener la perfección que estoy buscando. Por ejemplo, en la mesa Rizz, si te fijas bien en la pata encontrarás que cada sección de la pata es diferente de la anterior. Estás haciendo algo que se ajusta al portafolio de una empresa específica con una necesidad específica, lo cual es algo con lo que estoy muy familiarizado. No impongo en exceso, es decir, no impongo un lenguaje de manera egocéntrica, más bien, entro en contacto con la empresa y hablamos sobre lo que necesitan, porque eso es lo más importante, lo que realmente necesitan. Echamos un vistazo al portafolio y a lo que encaja en términos de lenguaje de diseño, y luego hago lo que creo que es lo mejor para ellos en términos de calidad, tiempo de entrega y sus necesidades.

La historia de la mesa Versable de Infiniti es muy particular, en un inicio la mesa no era así, nació como una mesa extensible, pero no se vendía, así que me olvidé completamente del proyecto, y luego me contactaron de nuevo el año pasado diciendo que había un cambio de gestión en la empresa. Entonces me dijeron, ¿por qué no simplemente dejamos esta mesa y la transformamos? Porque nos gusta la simplicidad. ¿Por qué no transformamos esto en una familia de mesas fijas? Eres un experto en mesas.

M: ¿Cuál es la mesa más exitosa de las tres que diseñaste para Pedrali?

RR: La mesa Rizz acaba de salir este año y está respondiendo bien. La Toa, presentada en 2020, es más industrial y lo está haciendo bastante bien en el mercado también. La mesa Frank está inspirada en formas arquitectónicas, y también tuvo una respuesta positiva. No podría definir una más exitosa que la otra.

M: Decías que las mesas son lo más cercano a un trabajo arquitectónico.

RR: Sí, porque me recuerdan a los puentes, los cuales tienen un significado simbólico muy fuerte para mí. Pues un puente significa conexión, significa intercambio de culturas y la mesa es un lugar donde la gente se reúne, come, discute, se ama, se odia, tienen una reunión, trabajan juntos. Para mí, es el único objeto en mobiliario que podría representar

a personas reuniéndose de diferentes culturas, diferentes razas, diferentes partes del mundo. Me gusta ese sentido de estabilidad, de desafiar la gravedad con la mesa, hacer mesas largas significa puentes largos.

Hace muchos años, en algún momento de mi carrera, estaba obsesionado con la idea de hacer la mesa más larga del mundo. Hice una mesa para Zanotta, me parece que en 2010, y medía aproximadamente siete metros. Era un sándwich con perfiles extruidos, perfiles de carbono. Fue una locura.

M: Y hoy, no sería posible hacer eso por el tema de la sostenibilidad.

RR: Claro, pero he cambiado de opinión. No diseñaría algo así incluso si me pidieran hacerlo porque eso no está bien. En todo lo que diseño ahora, trato de ser muy cuidadoso con el proceso de construcción y con el hecho de que al final del ciclo de vida, puedas separar las partes individuales y enviarlas a diferentes centros de reciclaje.

De la misma forma, hablando de sillones, puedes construir uno sostenible con productores de espumas amigables con el medio ambiente para hacer cojines y asientos. Sin embargo, hoy un producto sostenible normalmente es más caro porque tienes que cuidar todos los materiales.

M: ¿Cuántos colaboradores tienes?

RR: Trabajo solo, es una elección. Cuando estoy en un período de sobrecarga pido ayuda con unos freelancers más jóvenes que están felices de ayudar. Pero si puedo, lo hago yo mismo. Es una decisión que tomé en 2017 cuando me asocié. Éramos tres socios pero tuvimos visiones distintas y decidimos cerrar el estudio. Comencé por mi cuenta durante año y medio y después de un tiempo, llegó COVID y me vi obligado a trabajar solo. Estoy muy contento de tener un equilibrio entre la vida de diseño y el tiempo para cuidar de mí y mi familia. Puedo asumir hasta cierta cantidad de proyectos cada año y no más.

Gracias a eso, puedo tener una relación más cercana con las empresas y seguir cada fase del desarrollo.

M: ¿Alguna vez pensaste en ser arquitecto antes de ser diseñador?

RR: Inicialmente, no. Luego, desarrollé un interés muy fuerte por la arquitectura, que aún tengo. En algún punto de mi vida decidí inscribirme en arquitectura por razones culturales, no quería ser arquitecto, pero sí quería estudiar arquitectura. Hice 7 u 8 exámenes en la universidad, pero luego me ocupé mucho y perdí el rastro, todavía tengo la intención de terminarlo algún día.

M: ¿Cómo ves el impacto de la tecnología en el diseño? En particular, la inteligencia artificial.

RR: Cuando una persona trabaja con inteligencia artificial, hace una pregunta a chat GPT o a cualquier plataforma que usen para la creatividad y hoy el resultado es una respuesta esquemática. Será fascinante ver hasta dónde puede llegar esta tecnología. Por mi parte, no estoy seguro de que alguna vez usaré inteligencia artificial. No soy una persona conservadora, solo me considero conservador porque digo que un proyecto de diseño necesita tiempo. Sin embargo, creo que la inteligencia artificial puede crear una nueva forma de diseñar y sería interesante experimentar con algo concebido por inteligencia artificial y corregido por Robin Rizzini. Podría ser una combinación extraña.

M: Al final tienes que usar la tecnología para procesar y perfeccionar tus diseños.

RR: Sí. Es una especie de inteligencia artificial, pero está súper controlada. A veces trabajo con empresas que se ocupan del desarrollo 3D, lo que hace que sea muy fácil y más factible trabajar de forma independiente. Porque dibujar no es algo artístico para mí. Cuando dibujo también estoy pensando en cómo construir algo, a través de ese dibujo la empresa entiende cómo pensé que se construiría el producto. Los bocetos y dibujos son una buena forma de comunicarse.

M: ¿Cuándo empezaste a trabajar con todas estas grandes empresas?

RR: Trabajé con Antonio Citterio en Milán hasta 2005, desde 1999 hasta 2005. Luego empecé mi propio estudio. Así que diría que las grandes empresas empezaron a llegar conmigo alrededor de 2008, cuando ya me estaba estableciendo. Tenía esta ambición de hacer un estudio que englobara muchas disciplinas distintas. Hicimos grandes cosas, pero me di cuenta que me faltaba control sobre las fases, para mí, el placer de este trabajo viene de hacer las cosas personalmente.
No quería convertirme en un gerente. No quería convertirme en un tipo obsesionado con el dinero y las finanzas y cómo mantener el estudio a flote. No me atrae esa sensación. Sé que esta idea es limitante, sé que nunca ganaré miles de millones.

M: ¿Cuál es la cosa más importante que aprendiste de Antonio Citterio?

RR: Metodología y perfeccionismo, atención al detalle: un ojo muy crítico para los detalles, nunca estás contento con el resultado. Y aún así, yo no soy tan consistente como Antonio. Él era muy consistente.

M: ¿Cuánto tiempo trabajaste con él?, ¿Ese fue tu primer trabajo?

RR: Trabajé con él durante seis años. Ese fue mi segundo o tercer trabajo porque en ese momento, él no recibía a personas recién salidas de la universidad, quería gente con experiencia porque él era muy exigente. Necesitabas llegar a trabajar con él ya con alguna estructura de trabajo.

M: ¿Qué necesita una empresa mexicana para tener a Robin Rizzini como diseñador?

RR: Lo que me gustaría encontrar en una empresa de México es el sentido de la tradición. El choque de culturas siempre es algo interesante, así que me gustaría estar en un entorno donde la tradición y el legado sean importantes, donde la conexión con el territorio sea importante. Y me gustaría estar en un entorno donde pueda aprender algo. Un buen intercambio de conocimiento de la unión de dos mundos, puede ser una colaboración exitosa.

M: ¿Qué te gustaría hacer en el diseño que no has hecho? En términos de objetos o de productos.

RR: Sillas, me gustaría ver si puedo decir algo diferente que tenga sentido. Siempre me han fascinado las sillas de trabajo, las sillas de oficina.
Hay una cosa que nunca hice, que es iluminación, aunque no es realmente diseño de producto, más bien es el resultado final del pensamiento. Creo que la iluminación requiere un sentimiento especial.

Con esta frase terminamos la entrevista que duró casi una hora; me llamó la atención porque es verdad que diseñar iluminación requiere de tener los sentidos bien atentos a las texturas, ambientes y diseño del interior en su conjunto.

Espero tener pronto a Robin Rizzini en México, ya sea para dar una plática o trabajar con él en el diseño de algún objeto o mobiliario